burgerburgerchevron leftchevron leftchevron rightchevron rightellipsesellipsespro logopro logopro logopro logologologonavigation primary cartnavigation primary cartnavigation primary cart fullnavigation primary cart fullnavigation primary hamburgernavigation primary hamburgernavigation primary searchnavigation primary searchnavigation primary xnavigation primary xLoading ...Patagonia Loading Iconplayplaysearchsearchshopping bagshopping bagshopping bag filledshopping bag filledxx

Todo lo que puedes hacer

Mădălina Preda & Meaghen Brown  /  Lectura de 10 Minutos  /  Activism

Hay tanto. Una entrevista a las co-editoras de All We Can Save.

Dra. Ayana Elizabeth Johnson (izquierda) junto a la Dra. Katharine K. Wilkinson. "Debe existir un cambio fundacional en nuestra relación colectiva con la naturaleza”, comenta Ayana. Fotografía: Laurel Graefe

En septiembre de 2020, la Dra. Ayana Elizabeth Johnson y la Dra. Katharine K. Wilkinson lanzaron All We Can Save: Truth, Courage, and Solutions for the Climate Crisis. Una colección de ensayos, poesía y arte que recoge la experiencia y el conocimiento de mujeres que lideran el activismo y la propuesta de soluciones climáticas en los Estados Unidos. A la espera del lanzamiento de la edición de bolsillo el 20 de julio, conversamos con Ayana y Katharine sobre qué ha cambiado, qué no y debería, y sobre cómo encontrar felicidad en medio del dolor.

Esta entrevista ha sido editada y abreviada para mayor claridad.

Para comenzar, ¿qué ha cambiado desde que se publicó por primera vez All We Can Save?

Katharine: El cambio principal y más evidente es que tenemos un nuevo presidente en la Casa Blanca. Por lo tanto, nuestro escenario político ha cambiado drásticamente. El libro se publicó a finales de septiembre de 2020 en medio del proceso de Biden—ahora presidente—para convertirse en un candidato ambientalista y luego haber sido electo, en parte, debido a un programa ambientalista. Ahora tenemos muchísimas preguntas sobre cómo ese programa puede convertirse en realidad. Pero ciertamente ese ha sido un cambio muy significativo. Para el movimiento ambientalista a nivel nacional, significó pasar de defender, defender, defender a pensar que quizás tenemos una apertura política realmente significativa para nuestro movimiento en términos de políticas ambientales federales.

Ayana: Además estamos en un momento donde la gente está tratando de pensar qué quiere para su nueva normalidad y cuál debería ser esa nueva normalidad. Y creo que esto nos inspira y nos entrega muchas ideas para ver cómo sería usar este momento como un punto de inflexión hacia un mayor cuidado con la naturaleza y formas más sustentables de habitar nuestro planeta.

El libro incluye ensayos de artistas, escritoras, científicas y abogadas. ¿Podrían comentar la importancia de un colectivo de voces versus una “heroína solitaria” marcando el camino?

Katharine: Muchas veces me veo utilizando la metáfora del caleidoscopio. Un único prisma sobre la crisis climática es insuficiente. Cuando comienzas a tener capas de prismas y diferentes perspectivas es cuando empiezas a ver con mayor claridad. Eso es lo que pienso respecto del libro. A medida que avanzas por diferentes ensayos, poemas y expresiones artísticas, vas girando y girando el caleidoscopio. Y a medida que te mueves entre estas constelaciones de perspectivas, te descubres finalizando la lectura con un nivel diferente de claridad del que quizás habrías obtenido al leer un libro de un único autor. Te entrega una comprensión y visión más colectiva de lo que es posible. Incluso hay casi una sensación de alivio.

Katharine: Había un tweet reciente de Beth Sawin, cuyo trabajo realmente amo. La voy a parafrasear de manera probablemente un poco incorrecta: “Hack de productividad: encuentra tu lugar en el trabajo para crear un futuro justo y llevadero y hazlo con cuidado y atención, confiando en la certeza de que aquellos que no ves también están haciendo su parte”. Algo de eso se percibe también en una antología y que no captas en trabajos de un solo autor.

Ayana: No creo que este libro habría tenido una fracción de la vida de la que tiene si Katharine o yo lo hubiéramos escrito por separado o incluso si hubiéramos sido solo las dos, porque existen muchísimos libros sobre medioambiente. Pero no tienden a inspirar reacciones creativas y con visión de futuro de la misma forma que he visto con este libro —donde te ves enfrentada a una abundancia de formas para contribuir y a soluciones climáticas puestas en acción y a un lugar hermoso y elegante para participar de la solución que necesitamos. Por lo tanto, realmente es un bufé de maneras de ser útil. ¿Y a quién no le gustan los bufés? Katharine te entrega la artística y espléndida metáfora del caleidoscopio y yo solo soy  todo-lo-que-puedas-comer pero en versión cambio climático.

¡Me encanta el bufé todo-lo-que-puedas-comer de All We Can Save!

Con la analogía del bufé en mente, muchas personas, incluso aquellas que están bastante comprometidas con las soluciones climáticas, están buscando esa única gran solución para arreglarlo todo. Obviamente, la realidad es que necesitamos muchas soluciones. Una analogía es una extraordinaria forma de presentarlo. Pero entonces, ¿cómo normalizamos esa forma de pensar?

Katharine: En un nivel bien básico, la gente no sabe cuán abundantes son las soluciones climáticas o qué tan profundas y amplias son las prácticas y tecnologías existentes. Y eso es solo si miras las cosas que realmente reducen las emisiones de gases de efecto invernadero. Luego agrega todas las acciones que permiten avanzar en las soluciones, desde formar cultura hasta cambiar políticas, mover capitales, cambiar comportamientos. Existe un montón de otras maneras de intervenir el sistema. Por un lado, se puede sentir muy emocionante. Y existe una sensación de alivio, porque hay tantas cosas que podemos hacer, porque ya las estamos haciendo, solo que no a la escala que es necesario para cambiar la tendencia. Por otro lado, también, se puede sentir abrumador. Pero cuando pensamos en esa gama de  prácticas, esa abundancia de soluciones, nos damos cuenta de que hay tantas formas de ayudar. Nadie tiene que hacerlas todas. Nadie podría hacerlas todas.

Me encanta esa frase al final del libro donde escribiste que de cierta manera, los seres humanos no están diseñados para esta crisis donde está todo en juego, pero al mismo tiempo, estamos hechos para este momento.

Ayana: Y en otras palabras, no tenemos opción, ¿verdad? Aquí estamos, entonces ¿qué vamos a hacer?

Me gustaría profundizar en una solución que nos entusiasma en Patagonia. Hemos estado apoyando organizaciones ambientales comunitarias que trabajan con conservación y, especialmente en el último par de años, con grupos que trabajan en la protección del 30 por ciento de las tierras y aguas para el año 2030. Es una meta ambiciosa, pero estamos comprometidos con ello. Sin embargo, vemos que personas de nuestra comunidad están preocupadas por el impacto de la conservación en las actividades outdoor, ¿qué le dirían a este grupo?

Ayana: Ciertamente, empatizo con dichas preocupaciones, pero también sé que si seguimos trabajando como hasta ahora, entonces no va a funcionar. Debe existir un cambio fundacional en nuestra relación colectiva con la naturaleza. Y tenemos que verlo como un colectivo, más allá de nuestra especie. Somos solo una de alrededor de 8 millones de especies. Entonces, creo que es momento de una profunda bondad hacia las personas que están preocupadas de que el futuro podría no tener espacio para ellos —porque es aterrador pensar en perder tu sustento o tu fuente de reabastecimiento emocional, que es precisamente la naturaleza para muchísimas personas.

Entonces, creo que debemos proceder con cambios, cuidado y generosidad. Sin embargo, necesitamos cambiar radicalmente si es que vamos a mantener no solo un futuro llevadero, sino también un futuro lleno de deleites y suficiente alimento para todos. Y no solo de un desastre climático extremo a otro. Es bastante ingenuo hoy en día pensar que podemos seguir como hasta ahora solo con pequeños cambios y que de alguna manera eso sea suficiente.

¿Cómo encontrar afinidad en estos tiempos con alguien que quizás es escéptico o que no quiere perder ciertas comodidades?

Katharine: Cuando se trata de temas ambientales, a veces tendemos a comenzar con hechos, desde frases como, déjame decirte esto. Déjame entregarte determinada estadística. En vez de comenzar por aquello que nos preocupa como seres humanos. Y muchas veces, eso que realmente nos preocupa es aquello que llamamos hogar. Cuando iniciamos conversaciones desde las conexiones que la gente ya tiene, desde sus valores, desde las cosas que les importan; eso puede generar apertura.

Ayana: Yo ya no trato de convencer a nadie. No creo que ese sea mi papel. No creo que ahí sea donde soy más útil. Puedo simplemente compartir lo que sé y compartir lo que he aprendido. No voy a gastar mi tiempo discutiendo con la gente. Es demasiado agotador y te chupa energía. Incluso convencer y persuadir lo siento como una pérdida de tiempo. El 80% de los estadounidenses está preocupado por el cambio climático, pero no han descubierto qué hacer todavía, o dónde encajan. Entonces mi foco, y la forma en que Katharine y yo enfocamos nuestro trabajo juntas, no es ganar un debate, sino decir, sabemos que te importa, descubramos entonces qué vamos a hacer.

Katharine: Lo que las elecciones nos dicen es que la banca está muy llena. Y que mucho del trabajo, haciendo eco a las palabras de Ayana, es sobre cómo acogemos a la gente de manera que les haga sentir bien y también tenga sentido para ellos.

Todo lo que puedes hacer

“Una de las cosas más increíbles sobre este planeta es la determinación y persistencia de la vida”, comenta Katharine. Fotografía: Jennifer Robinson

Parece que a veces la gente que está ayudando a sacar a esas personas de la banca es precisamente la gente de la que nunca escuchamos. En muchas conversaciones en torno a la defensa climática, generalmente escuchamos los mismos nombres ¿Hay personas que ambas conozcan que están haciendo un trabajo realmente asombroso y de las que quizás no sepamos?

Ayana: También hay personas de las que ni Katharine ni yo hemos escuchado y están haciendo un trabajo increíble. Y creo que eso es importante en este momento. No se trata de un único héroe. La lista de personas que podrían haber escrito ensayos para este libro como mujeres líderes en cambio climático en Estados Unidos que Katharine y yo conocemos es más de 100.  Y esas son solo las personas en las que podríamos pensar rápidamente.

Katharine: Existe una necesidad muy real de hacer ruido. Pero a menudo se transforman en historias sobre un único individuo o una única organización. Además es importante destacar que la capacidad de hacer ruido no significa que el trabajo silencioso no sea realmente fundamental también.

Ayana: Sí, necesitamos líderes en cada comunidad y en cada sector. Tenemos que transformar a todo el mundo.

¿Por qué era importante para ustedes que el libro se centrara en mujeres?

Ayana: Porque es así cómo realmente queríamos hacerlo.

Katharine: Al observar el escenario de voces que le dan forma a las conversaciones sobre el cambio climático, moldeando el espíritu de la época, vemos que hasta hace muy poco han sido predominantemente de hombres blancos y de hecho, a menudo, un grupo muy pequeño de ellos. Y por supuesto que los queremos en el equipo. Pero eso no es un equipo completo. Y cuando las personas solo escuchan un grupo muy reducido de mensajes, el subtexto de eso puede ser que dicho mensaje no es para mí. No soy bienvenida en ese espacio. No me veo a mí misma ahí. Recientemente, alguien dijo que antes de leer All We Can Save, sentía que no tenía modelos a seguir en el tema del cambio climático. En cambio, ahora ven que existe esta gran comunidad a la que sienten que pertenecen. Ese es un sentimiento fundamental para la problemática de hacer sentir bienvenidas a las personas, de invitarlas.

Volviendo una vez más a la idea del caleidoscopio, lo anterior fue realmente importante para nosotras: usar esta colección como un interludio. Un grano de arena, la verdad, pero una forma de tratar de recalibrar y encontrar un mayor balance.

Hay una frase en el libro que dice que valentía es comprometerse a hacer algo sin la seguridad de un buen final. Ambas, al menos aparentemente, se ven tan profundamente optimistas ¿Cómo mantienen ese optimismo con el trabajo diario?

Ayana: Es muy importante distinguir entre optimismo y alegría. No soy optimista, soy profundamente realista. No asumo para nada que las cosas vayan a funcionar. Soy una científica. Puedo leer los gráficos y las tendencias van todas en la dirección incorrecta. Pero que no dé por sentado que vayamos a vivir felices para siempre no significa que no pueda sentirme feliz en el momento y que no pueda encontrar alegría en el trabajo que hago o en las colaboraciones o en compartir el hermoso trabajo de otras personas.

Entonces, cada vez que alguien me pregunta, qué te genera esperanzas y optimismo, respondo que intenten no usar la palabra esperanza. Es básicamente lo mismo que optimismo, y eso es tan atrevido. ¿Por qué se asume que soy optimista? Siento la obligación de hacer mi parte. Realmente amo vivir en el planeta Tierra. Necesitamos adherir un poco más a esa complejidad.

Esto es absolutamente semántico, pero me gusta mucho la idea de aferrarse a la posibilidad. Esa es una palabra a la que me aferro y abrazo. Existe un rango tan amplio de futuros posibles. Me motiva y me siento responsable de poner de mi parte para asegurar que logremos la mejor posibilidad. Me inclino por la posibilidad como oposición a cualquier tipo de asunción de un final feliz.

Katharine: Una de las cosas más increíbles sobre este planeta es la determinación y persistencia de la vida. La vida sigue encontrando el camino hacia más vida. Y cuando me siento desesperanzada, que definitivamente es algo que siento a veces, pienso en esta increíble fuerza de la vida de la que somos parte y que es nuestra herencia. Y espero que sea parte de nuestro legado. Creo que las probabilidades son escasas y la vara es alta, pero prefiero jugar a no jugar.

Lo que nos lleva de regreso a la pregunta sobre el colectivo: si nosotros mismos no somos personas en una verdadera posición de poder, entonces, ¿cómo construimos colectivos con poder de manera que tomemos mejores decisiones que ese pequeño grupo de personas que han tenido una cantidad desmesurada de poder de decisión sobre cómo será el futuro para todas las personas y el resto de los seres vivos con los que compartimos el planeta?

La parte interesante es la complejidad, cómo mantienes al mismo tiempo tanto la alegría y la preocupación. Y ese es el motor para poder continuar.

Katharine: Y abrir el espacio para que el dolor se manifieste tan profundo como sea necesario o para sentirlo tan intenso como realmente es. Para mí, aprender a hacer eso fue verdaderamente fundamental. De otra manera, simplemente sentía  que cargaba con este malestar permanente y deprimente todo el tiempo. Algo totalmente contrario a solo rendirse en la profundidad del dolor para poder levantarse nuevamente y alcanzar ese espacio de valentía, determinación y posibilidad.

Únete o inicia tu propio coloquio de All We Can Save —una reunión similar a un club de lectura, pero para un diálogo más profundo sobre la crisis climática y la construcción de comunidad alrededor de las soluciones.

¿Estás buscando la edición de bolsillo de All We Can Save? Ya está disponible en tu librería local.

¿Quieres seguir inspirándote y aprendiendo sobre soluciones climáticas? Escucha los podcasts de Ayana, How to Save a Planet (Cómo salvar un planeta), y Katharine, A Matter of Degrees (Una cuestión de grados).

Búsquedas populares