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Limpiando las costas de Chile

Andrew O’Reilly  /  Lectura de 5 Minutos  /  Activism, Comunidad, Our Footprint

El pacífico sur tiene un problema con el plástico. Él tiene un camión.

En San Vicente —un puerto cerca de Concepción, en el centro-sur de Chile— Christopher “Caco” Clemo y Jacqueline Sangüeza seleccionan las redes elegibles para Bureo, una empresa de reciclaje de redes. Esta redes desechadas, que de otra forma habrían sido contaminación, serán recicladas para fabricar el material NetPlus® y usarlo para hacer ropa, tablas de skate y otros productos.

Nota del editor: En 2022 lanzamos una serie de perfiles de las personas que componen Bureo, nuestro socio que recolecta y transforma redes de pesca desechadas desde pescadores locales en las costas de Sudamérica y las reutiliza en la fabricación de NetPlus® un material que se usamos en nuestras chamarras, viseras para gorras y la tela principal de nuestros shorts Baggies™. En sus instalaciones, el gerente para Chile de Bureo, Christopher “Caco” Clemo, comparte su historia.

Palabras de Christopher “Caco” Clemo tal como se las dijo a Andrew O’Reilly

Todas las fotos por Jürgen Westermeyer

Parte de lo que me involucró con Bureo fue mi viejo camión. Era un Isuzu NKR de 1982 bien cuadrado que saqué de la granja de mi papá. El camión siempre estaba sucio y olía terrible por todas las redes que solía transportar en él. También era súper incómodo porque te sentabas sobre la suspensión delantera, por lo que cualquier lomo de toro en la carretera te hacía volar para arriba y los baches te sacudían. Pero el camión era confiable, hacía su trabajo y, tal como esas viejas redes de pesca, funcionaba para un montón de propósitos.

Antes de comenzar a trabajar con Bureo, usaba el camión para diferentes trabajos. Cargaba leña para vender o frutas para el bar de jugos y batidos que administraba. Pero tras conocer a Ben Kneppers y los otros chicos de Bureo, supe que el camión de verdad podría ayudarlos a mover esas viejas redes. A pesar de eso, mi trabajo con Bureo al principio fue algo que hacía de vez en cuando para ayudar a unos amigos, porque conocía a los pescadores y tenía el camión a mano. Si me hubieras dicho hace ocho años que estaría manejando una planta y una bodega donde llegan a trabajar hasta 15 o 20 personas para procesar viejas redes de pesca para transformarlas en un material que se puede usar para hacer desde ropa a tablas de skate, no sé si te habría creído. Honestamente nunca pensé que se convertiría en una carrera.

Limpiando las costas de Chile

Las redes de nylon se descargan en San Vicente, Chile.

Limpiando las costas de Chile

En su posición de Gerente para Chile de Bureo, Caco se encarga de las operaciones diarias para la recolección y procesamiento de las redes. “Siempre amé el océano y crecí pescando con mi papá en Concepción”, cuenta. “Por lo que ya estaba familiarizado con varios de los pescadores locales de la ciudad y sabía moverme en el puerto”.

Son dos cosas las que me han mantenido con Bureo. La primera es que seguimos creciendo y creciendo. Comenzó súper pequeño, con solo unas pocas cargas de redes aquí y allá, pero ahora estamos procesando alrededor de 800 toneladas de redes por año y nos hemos convertido en una parte integral de la comunidad pesquera de Concepción, tanto económica como ambientalmente. Ahora hay decenas de familias que dependen del trabajo que ofrece Bureo. Y luego está el orgullo que viene de hacer un trabajo que ayuda a tu familia, tu comunidad y tu planeta.

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En la bodega de Bureo en Talcahuano, Chile, Caco pone las redes en la trituradora, el primer paso para convertir el material plástico en hilos suaves y durables que pueden usarse para hacer ropa y equipos.

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Cargando las redes en la bodega de Bureo.

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Caco y el equipo de Bureo han ayudado a Patagonia a desviar más de 525 toneladas métricas de redes plásticas de su camino al océano desde 2014.

Con este trabajo he visto un cambio real en las aguas de Chile. Antes de Bureo, había redes amontonadas por todas partes y la basura flotaba hasta la costa. Las redes tenían todo tipo de cosas enredadas: pescado podrido, botellas de plástico, pedazos de ropa vieja. También recuerdo haber visto imágenes de un submarino autónomo que mostraban tarros de mayonesa a la deriva y a solo dos metros del fondo del mar. Es imposible saber si esos tarros vinieron de Chile, pero en este país amamos la mayonesa. Ahora las personas de la comunidad pesquera se acercan a nosotros para entregarnos sus redes desechadas. Ellos saben que el trabajo que estamos haciendo ayuda a que el océano sea un lugar más limpio y saben que un océano más limpio es mejor para su sustento y el de sus familias. Una vez que vieron eso, realmente les hizo un clic.

Cuando se trata de proteger nuestras aguas, Bureo es solo una pequeña pieza del puzle que Chile está tratando de armar. Solo el año pasado el Congreso aprobó una ley que prohíbe que algunos productos difíciles de reciclar se usen en restaurantes o se entreguen en los servicios de reparto a domicilio. Eso significa que miles de kilos de cosas como platos y vasos plásticos, bombillas, cubiertos, contenedores de comida, tapas y revolvedores no serán innecesariamente tirados a la basura cada año. Este es un gran paso porque gran parte de esa basura llega a los ríos de nuestro país y baja con la corriente hasta el océano.

También es reconfortante ver que la industria de la pesca industrial en Chile está tomando la iniciativa en la reducción de su impacto ambiental. Sí, todavía tenemos problemas con la sobrepesca y la pesca no regulada, pero estamos progresando. Ha pasado una década desde que Chile prohibió la pesca de arrastre y el país ahora tiene más de 700.000 kilómetros cuadrados de áreas marinas protegidas.

Al crecer trabajando en el huerto de mi papá, realmente pude apreciar lo que la naturaleza puede ofrecernos, pero también su fragilidad y la necesidad de ser un buen defensor para ella. Es algo que mi papá me transmitió cuando era más joven, algo que me inspiró a construir mi propia casa en el bosque de la manera más sostenible posible y quiero transmitirlo también a las próximas generaciones. Por eso creo que el trabajo que hacemos es tan importante. No solo ayuda a proteger la vida marina y las aguas de Chile, también pone un ejemplo para todos los chilenos sobre la necesidad de apreciar y proteger los increíbles recursos con los que hemos sido bendecidos en este país.

Limpiando las costas de Chile

Caco lleva a sus hijos y su perro a cosechar manzanas en la granja familiar cerca de Concepción.

Mi viejo camión finalmente tuvo que jubilarse y yo compré una camioneta más nueva, pero nunca olvidaré esa Isuzu y cuánto me ayudó para llegar a donde estoy. Como mi camión, nuestro país también avanza. Estoy muy orgulloso de lo que hemos podido lograr. Esfuerzos como lo que estamos haciendo en Bureo y lo que hacen otros grupos en Chile de verdad pueden ser ejemplos para las personas de distintas formas para proteger nuestro planeta.

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