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Salvando vidas con espuma

Gabriela Aoun  /  marzo 11, 2021  /  Lectura de 8 Minutos  /  Surfing

Una mirada a los chalecos de impacto para surf y a quienes han traído de regreso a casa.

Greg Long prefiere regresar ileso a casa, y usar el chaleco de impacto aumenta sus posibilidades de disfrutar un bien merecido trago a media tarde. Baja California, México. Foto: Ryan “Chachi” Craig

El 13 de Noviembre de 2013, Kirk Passmore cogió una de las enormes olas de Alligators en la costa norte de O‘ahu, se deslizó por sus 12 metros, cayó y nunca volvió a la superficie. Los demás surfistas vieron los pies de Passmore aparecer sobre el agua por un momento pero parecía estar nadando hacia el fondo presumiblemente por haber roto su tímpano, un daño que puede causar vértigo y entorpecer la capacidad de distinguir entre arriba y abajo.

Kohl Christensen estaba sentado en una moto cuando vio a Passmore caer e inmediatamente corrió a la zona de impacto para ponerlo a salvo. Encontró la tabla de Passmore rota, con el leash cortado. A pesar de buscarlo por horas, nadie lo volvió a ver. Christensen recuerda que ese día, uno de los más concurridos que ha visto en Alligators, Passmore era el único surfista sin ningún tipo de sistema de flotación. “Recuerdo que en algún momento Kirk me preguntó por un chaleco inflable, pero eran caros”, dice, “le dije que podía comprarse uno de impacto, que en muchos sentidos eran tan buenos como los inflables”.

Un chaleco de impacto es, en esencia, lo mismo que un top de surf pero con espuma entre las costuras de la parte alta del pecho, los costados y la espalda, lo que provee flotación estática al surfista sin necesidad de activar manualmente una válvula de CO2 como con el chaleco inflable. Con un chaleco de impacto, si un surfista fuese a desmayarse bajo el agua, o se golpeara quedando inconsciente, flotaría a la superficie donde podría ser encontrado por un rescatista. Pero, esa mañana, Passmore solo vestía un traje de baño.

“Continuamos buscando, pero nunca lo encontramos”, dice Christensen. “Yo creo que para todos los que sabían (que no estaba usando chaleco), esto cambió un poco las cosas”.

“Si el chaleco de impacto tiene una sola función, esa es hacer flotar a una persona inconsciente para que sea salvada”, dice el Desarrollador de Productos de Patagonia Andrew Reinhart, quien lo llama “flotación pasiva”. Los chalecos usan la espuma más ligera posible, con la menor absorción de agua y solo el volumen suficiente para darle flotación al surfista sin impedir que aún pueda pasar bajo las olas.

La espuma se concentra en los costados y la espalda para que el surfista pueda remar cómodamente; esto también significa que, de quedar inconsciente, es probable que al flotar quede boca abajo. Sin embargo, según Reinhart, llegar a la superficie es la prioridad. “En mi opinión, un surfista boca abajo que termina en la superficie es una victoria”, dice, “porque así podemos verlos”.

Salvando vidas con espuma

El esqueleto de un chaleco desplegado. Foto: Tim Davis

En 2013, usar un chaleco inflable o incluso uno de espuma aún era controversial entre los surfistas de olas grandes. Habían pasado dos años desde que Billabong lanzara el chaleco inflable V1 de Shane Dorian, pero vestir un implemento de flotación aún era visto por muchos como una muleta necesaria sólo para aquellos que no pertenecían realmente a la elite de las olas grandes.

“Hay mucho ego en el deporte del surf en olas grandes. Quién es el más fuerte y quién aguanta mejor una caída sin un implemento de flotación”, dice Christensen. “No fue una transición de un día para otro.”

Eso cambió con la muerte de Passmore. “Los chalecos de impacto no eran algo que las personas miraran con mucho interés y, de pronto, no pudimos mantenerlos en stock”, dice Hub Hubbard, desarrollador de productos de Patagonia. En tan solo una temporada de surf, la demanda por chalecos de impacto casi se triplicó y el equipo de diseño de Patagonia decidió expandir la serie para incluir no solo el chaleco, sino también un traje corto y un traje de primavera de manga corta.

Cuando se trata de equipo de seguridad para olas grandes, los chalecos inflables, que son más sofisticados tecnológicamente, son reconocidos como mejores que los chalecos de impacto; su creación tomó años de investigación y desarrollo y, en algunos casos, requieren un exhaustivo proceso de calificación para poder comprarlos. Pero en sus cerca de 10 años de existencia, los chalecos de impacto han salvado más vidas que sus símiles impulsados por CO2 y han jugado un rol central en algunos de los rescates de surf más destacados de la última década.

Un grupo de surfistas brasileros fueron los primeros en usar regularmente chalecos de impacto en Hawaii. Cuando algunos de sus riders comenzaron a correr Jaws, a finales de los 90 y comienzos del 2000, la compañía de surf brasilera Mormaii desarrolló unos trajes cortos estilo short john con espuma integrada en el pecho y espalda, además de unas asas amarillo brillante en los hombros. “Las olas que queríamos correr eran más complicadas y serias que las olas que habíamos estado corriendo”, dice Pato Teixeira, uno de esos surfistas brasileros. “Incluso golpear el agua a esa velocidad… de sufrir una conmoción cerebral, nos asustaba no tener nada que te hiciera salir a flote para que tu amigo te recogiera”.

Cuando Teixeira y sus amigos trajeron por primera vez sus trajes a North Shore, otros surfistas los apodaron como “Tortugas Ninja”, haciendo referencia a su acolchado en forma de caparazón. “Sabía que se reían de nosotros”, dice Teixeira, “pero usaba el traje porque quería volver a casa con mi familia, por lo que no me importaba lo que la gente dijera”.

Salvando vidas con espuma

Cuando el leash fue introducido al surf también fue objeto de burla. Hoy en día todos usan uno. Pato Teixeira y la brasilera Mormaii se adelantaron a su tiempo cuando incorporaron espuma en sus trajes. Pe‘ahi, Maui. Foto: Bruno Lemos

Christensen se reconoce como uno de los surfistas que miraron con desdén estos trajes y hoy da crédito a los brasileros por haberse adelantado años con su pensamiento sobre vestuario de seguridad. “Surfeábamos en arrecifes exteriores en traje de baño”, dice. “Pensábamos que no los necesitábamos (los chalecos de impacto), pero no nos dábamos cuenta de que en verdad sí los necesitábamos. Mucha gente aún estaría aquí si los hubiésemos estado usando”.

Muchos otros surfistas de olas grandes comenzaron a reexaminar su mirada frente a la seguridad luego de la muerte de Sion Milosky, el 2011 en Mavericks. Comenzaron a entrenarse en RCP y primeros auxilios, pero esas medidas solo podrán hacer una diferencia si primero logran encontrar a quien está en problemas.

La capacidad del chaleco de impacto para proveer flotación pasiva ha sido la diferencia entre la vida y la muerte en múltiples rescates en olas grandes de la última década. En 2012, Greg Long casi se ahoga en Cortes Bank cuando su chaleco inflable falló justo antes de perder la conciencia. Fue su chaleco de impacto, que usaba sobre el inflable, el que lo llevó a la superficie. “Fue lo suficientemente listo como para juntar el inflable con el de espuma y, gracias a eso, hoy está aquí”, dice Reinhart.

En 2019, cuando Kohl Christensen se golpeó la cabeza en Pipeline, North Shore, el salvavidas Andrew Logreco se le aproximó velozmente en un jet ski. Logreco encontró a Christensen flotando boca abajo y saltó al agua para voltearlo, dándole tiempo a Kai “Borg” García para llegar en otra moto y asistirlo. Christensen estaba usando su traje de impacto corto que tiene acolchado en las piernas, lo que significa que cuando Logreco lo encontró ya estaba casi acostado paralelo a la superficie del agua. “Si no hubiese estado usando eso, estoy 99% seguro de que lo hubiese tenido que sacar tirándolo del leash, ¿y si se cortaba?”, dice Logreco. “En ese tipo de condiciones, es como (buscar) una aguja en un pajar”.

Salvando vidas con espuma

Kohl Christensen, Ben Wilkinson y Casey Goepel de pie junto a la orilla. El tronar de Waimea Bay hace eco en el valle a sus espaldas, sus chalecos de impacto sirven como un recordatorio del poder del Pacífico. North Shore, O’ahu. Foto: Jean Louis De Heeckeren

Los trajes de impacto también han jugado el rol de salvavidas al proteger a los surfistas de los peligros que presentan sus tablas o los arrecifes poco profundos. Mucho tiempo antes del accidente de Christensen en Pipeline, el traje de impacto lo salvó de una potencialmente devastadora lesión espinal. Se cayó en un tubo en un arrecife exterior, pasó por la lavadora y cayó en la quilla de su tabla. El impacto fue tan fuerte que primero pensó que se había roto la espalda. Cuando logró llegar al bote, vio que la quilla había penetrado en su traje de impacto y su chaleco inflable, a punto de alcanzar también su columna.

La protección contra choques y cortes ha llevado a que los trajes de impacto se usen más ampliamente en condiciones que pueden no ser olas de 6 metros, pero que de igual manera representan un riesgo. “En los últimos cuatro años, los trajes de impacto han ganado interés en el ámbito de las olas grandes” dice Reinhart. “Pregunta a cualquiera que esté corriendo un slab; ahora lo más probable es que esté usando espuma”. El acolchado en la espalda baja del traje se inspiró en un accidente sufrido por el surfista Ramón Navarro en un slab del norte de Chile, donde cayó en su tabla y se rompió el coxis.

El Gerente para Hardware de Patagonia Australia, Zeb Walsh, da crédito a los surfistas de olas grandes como Russell Bierke y Jamie O’Brien por influenciar a la nueva generación a pensar más sobre el equipamiento de seguridad personal. “Ellos ven a JOB usándolo en olas de un metro o metro y medio en Pipeline, y eso le ha dado tremenda visibilidad al traje de espuma”, dice Walsh. “Ahora, incluso cuando en Bells hay olas de solo 3 metros, los chicos más jóvenes están usando espuma. Los niños son mucho más conscientes en relación a la seguridad de lo que éramos nosotros a esa edad. Y algunos de sus padres lo están exigiendo”.

También está quedando claro para la comunidad del surf en general que la mayoría de los accidentes críticos no ocurren en olas extra-grandes, sino en condiciones más pequeñas cuando la gente baja la guardia. “Incluso al usar la más pequeña cantidad de espuma, el aumento porcentual en seguridad es enorme”, dice Reinhart. “Es casi como los airbags o el cinturón de seguridad; con esta pequeña decisión, pones tu seguridad en un plano completamente diferente”.

Salvando vidas con espuma

Ramón Navarro con los ojos puestos en la salida, usando una cantidad ligeramente menor de acolchado que la del “Hombre Michelin”. Norte de Chile. Foto: Jean Louis De Heeckeren

Al Cook lo sabe. En mayo de 2020, en la costa este de Australia, estaba haciendo step offs en olas de dos a tres metros en un banco de arena a 1600 metros de la orilla cuando su tabla lo golpeó en la cabeza y lo dejó inconsciente. Su chaleco de impacto lo levantó momentáneamente, pero debido a la turbulencia y la espuma del agua, el chaleco no fue capaz de mantenerlo flotando en la superficie. Estuvo hundido bajo tres olas, inconsciente y sangrando, Cook fue encontrado gracias a su tabla que flotaba vertical conectada a su leash.

En el caso de Cook fue el grupo de alerta, surfistas entrenados con los que estaba surfeando, quienes hicieron la diferencia, pero él aún recomienda el uso de un chaleco de impacto. “No dicen ser un chaleco salvavidas y creo que la gente debe entender eso”, dice Cook. “Te proveen de algo de flotación, pero ciertamente no son un aparato de flotación garantizado”.

Incluso con espuma, un rescate en el agua puede ser difícil de ejecutar. A los rescatistas les costó sacar a Christensen del agua en Pipeline, por ejemplo, aún contando con la ayuda de la flotación del traje de impacto corto.

Una prenda de flotación siempre será solo una pieza más dentro de un enfoque integral de seguridad en el surf. “Estar preparado es algo que le debes a toda la gente con la que estás surfeando y a tu familia”, dice Cook. “Es fácil ser el que queda inconsciente, se hunde y muere, pero de verdad afecta a las personas que quedan ahí para lidiar con la situación”.

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