El cáñamo está de vuelta

Diane French  /  6 Min Read  /  Our Footprint

Cultivar cáñamo es fácil. Esta fibrosa planta no necesita pesticidas o irrigación y requiere menos cantidades de fertilizantes. Pero convertir el cáñamo en tela es una tarea complicada, que requiere una expertís que los agricultores americanos necesitarán recuperar. Foto: Lloyd Belcher

Es difícil no notar el entusiasmo que existe en torno al cáñamo por estos días. Lee cualquier revista de papel couché, entra a una farmacia, habla con el vendedor de una tienda de alimentos saludables o con la persona a tu lado en la clase de yoga. En cualquiera de estas interacciones, te vas a enterar de sus poderes milagrosos. Particularmente, afirmaciones casi inverosímiles giran en torno al aceite de cannabidiol, o CBD, que se obtiene del cáñamo: Es antiinflamatorio, cura el cáncer, ayuda a la artritis, a la depresión, la ansiedad, a la esclerosis múltiple, el insomnio y previene la diabetes.

Si bien todas esas afirmaciones aún no cuentan con suficiente respaldo del rigor científico (un contratiempo que los investigadores se esfuerzan por remediar), todo este ruido apunta a una revelación mucho más importante: el cáñamo está de vuelta en los Estados Unidos tras casi 80 años de criminalización. Y los beneficios del cáñamo como una tela para fabricar ropa no son solo entusiasmo.

Desde 1937, cuando el cde nivel 1 prohibida imo canabinoide, la marihuana, y en 1970, cuando fue designado como una ente o o un viajara llevar las llaváñamo era pobremente encasillado con su primo canabinoide, la marihuana, y luego en 1970, cuando fue designado como una sustancia prohibida en Lista 1, ha sido un delito cultivar y vender cáñamo independiente de su uso. Pero la Ley de Granjas de 2018 permitió que el cáñamo industrial volviera a ser legal para cultivar, vender y trasladar a través de fronteras estatales.

Celebramos esa noticia. En Patagonia hemos usado cáñamo obtenido legalmente en nuestras prendas desde 1997, importándolo para hacer ropa al combinarlo con otras fibras como poliéster reciclado, algodón orgánico o spandex. Aprobada la Ley de Granjas, esperamos pronto poder tener proveedores de cáñamo domésticos con quienes trabajar; ya estamos hablando con un buen número de agricultores sobre esto. Aquí hay un potencial para crear nuevos trabajos para los americanos.

Por ahora, el c ytimicrobianaal rmosa tela similar al lino que es resistente, retarda la igniciivos omo una ente o o un viajara llevar las llaváñamo de Patagonia es importado desde China, un país que subsidia fuertemente su producción y lo ha hecho por generaciones. El cáñamo es sencillo de sembrar y requiere menos agua que la mayor parte de los cultivos. También es considerado restaurativo, al tomar nutrientes y minerales desde lo más profundo de la tierra con su enorme estructura de raíz primaria.

Una vez procesado, el cáñamo da paso a una hermosa tela similar al lino que es resistente, antimicrobiana y retarda la ignición. Descubrimos que hace la ropa más durable, respirable y cómoda desde el primer uso. Y esperamos con mucho interés aprender más sobre ella.

“No hemos cultivado cáñamo desde hace tantos años en los Estados Unidos que la expertís que teníamos se ha perdido”, dice la Desarrolladora de Materiales de Patagonia, Alexandra La Pierre, quien lidera el proyecto de cáñamo en la compañía. “Estamos poniéndonos al día”.

Junto con la oportunidad de recobrar esta expertís, la Ley de Granjas de 2018 nos ofrece la oportunidad de recuperar nuestra herencia. Desde las velas y cabos de las embarcaciones que trajeron a los primeros colonos a través del atlántico, a la primera bandera americana supuestamente confeccionada por la heroína popular Betsy Ross, y hasta las lonas que cubrían las carretas que en su momento rodaron inexorablemente al oeste, el cáñamo ha jugado un papel primordial en el crecimiento de nuestra república.

Cultivar cáñamo es bastante simple, pero una complicada secuencia de etapas es necesaria para que de la cosecha pase a ser un textil. Cosecha, descascarado, embalado, decorticación, desgomado, enriado: todas partes de un proceso que tiene tanto de arte como de ciencia. Y es este proceso el que le pedimos registrar al fotógrafo Lloyd Belcher en China. A su regreso, trajo una selección de fotos que nos dejaron impresionados. Denles un vistazo.

El cáñamo está de vuelta

Una fila a la vez, un tractor especializado cosecha los fuertes y fibrosos tallos de la planta del cáñamo. Las cuchillas del tractor doblan el cáñamo y lo cortan a 13 cm del suelo. Esto crea una capa de aire por debajo que ayuda a que el tronco del cáñamo se seque naturalmente. Este es el primero de muchos pasos en el proceso para tener fibra utilizable. Foto: Lloyd Belcher

El cáñamo está de vuelta

Secos y atados, los tallos se cortan y se separan de su cubierta exterior, un proceso conocido como decorticación. Foto: Lloyd Belcher

El cáñamo está de vuelta

Los tallos de cáñamo son leñosos y difíciles de quebrar. Los trabajadores los cortan en fibras similares al pelo y, a diferencia de la década de 1850, peinan la fibra con grandes peines o lanzas. Foto: Lloyd Belcher

El cáñamo está de vuelta

Después de pelar las fibras exteriores, el resultado es una fibra similar al pelo. Los granjeros las alzan, las amarran en el centro y forman atados que se ven como alas. Luego toman los atados desde el nudo, los agitan y arrojan en un montón. Ahora las fibras se sienten como el pelaje enrizado de los caballos. Foto: Lloyd Belcher

El cáñamo está de vuelta

Después, en otra locación, remojar, golpear y lavar las fibras da como resultado una nueva fibra, más suave, que se pone a secar en cintas transportadoras donde los trabajadores remueven las últimas impurezas. Foto: Lloyd Belcher

El cáñamo está de vuelta

Una vez secas, los trabajadores juntan las hebras de fibra, preparándolas para otro lavado. Foto: Lloyd Belcher

El cáñamo está de vuelta

Las fibras necesitan ser lavadas muchas veces hasta que se ablandan. Esta trabajadora separa las hebras de fibra mojada y luego las pasa por una máquina que ayuda a separarlas aún más. Foto: Lloyd Belcher

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Después de un lavado final, la fibra seca se hila en máquinas. Foto: Lloyd Belcher

El cáñamo está de vuelta

Uno a uno, los baldes se van llenando con hilos de cáñamo, ahora suficientemente suaves y flexibles para la confección. Foto: Lloyd Belcher

El cáñamo está de vuelta

Enormes telares transforman la fibra en gigantescos ovillos de hilo, que alimentarán otro telar para tejer la tela. Foto: Lloyd Belcher

El cáñamo está de vuelta

Un carrete de hebras antes de ser tejidas para crear la tela. Foto: Lloyd Belcher

El cáñamo está de vuelta

Carretes más pequeños de fibra de cáñamo procesada, alimentan un enorme telar que arma los ovillos de hilo previo al tejido. Foto: Lloyd Belcher

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