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Photo: Kyle Sparks
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¿Por qué es crucial el juego desestructurado?

By Patagonia   |   Feb 19, 2019 February 19, 2019

Patagonia ha ofrecido cuidado infantil in situ, patrocinado por la empresa, desde 1983. The Great Pacific Child Develpment Center (El Centro de Desarrollo Infantil Gran Pacífico), abreviado como GPCDC, es el lugar donde infantes y niños pasan sus días gateando, corriendo, escalando y explorando, principalmente al aire libre, mientras sus padres trabajan. Queríamos contar la historia del GPCDC, por lo que el año pasado publicamos Family Business (Negocio de Familia), por Malinda Chouinard y Jennifer Ridgeway. El libro ilustra cómo se ve una educación de calidad para la primera infancia y explica por qué el entregar cuidado infantil en el lugar de trabajo de las familias es esencial para los negocios responsable de hoy en día. Lo que sigue es la tercera entrega en nuestra serie de extractos de Family Business; es el capítulo cinco, “Juego Creativo”.

Capítulo Cinco: Juego Creativo

 El juego desestructurado, donde los niños se ensucian y desordenan, donde la impredecible naturaleza está disponible para sorprender y deslumbrar, es el pináculo del juego. En un mundo donde a menudo se espera que los niños hagan a un lado sus “modos infantiles” para “prepararlos” para el futuro, nosotros defendemos el derecho de los niños a jugar, porque sabemos que jugando es cómo se preparan para el futuro. No estamos solos en esta convicción. Expertos de diferentes corrientes han declarado que el juego es parte esencial de una infancia sana. De acuerdo a la terapeuta ocupacional pediátrica, Angela Hanscom, si los niños no tienen suficientes instancias de juego desestructurado, “aumenta la probabilidad de torpeza en sus movimientos, de presentar dificultad en prestar atención, dificultad en el manejo de sus emociones, de utilizar métodos pobres para la resolución de problemas y de presentar dificultades en interacciones sociales”.

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¿Qué es el juego?

 Aunque el juego es fácil de identificar, resulta que en realidad es difícil definirlo. Muchos investigadores han etiquetado diferentes tipos de juego y caracterizado las cualidades que lo constituyen. Aquí hay algunos elementos que nosotros creemos son parte del buen juego: Jugar es entretenido. Los niños juegan por la satisfacción de jugar. Incluso si los niños tienen un objetivo, por ejemplo “escalemos hasta arriba del árbol”, el recorrido es más importante que la meta. Los niños escogen jugar libremente y están activamente involucrados, ya sea de manera física, verbal o mediante la observación. Finalmente, el juego ocupa la imaginación y no necesariamente refleja la realidad.

Cuando los niños juegan, el rol del profesor es dar un paso atrás y observar.

 El juego florece cuando el apoyo del adulto es de forma hábil y sutil. Si los adultos están muy involucrados y dan direcciones, el juego se deteriora. Nuestros niños dirigen su propio juego. Los profesores aportan al juego proporcionando ambientes que reflejan los intereses de los niños. Cuando se presenta un conflicto o los niños muestran dificultad para comenzar el juego, el profesor interviene de diferentes maneras. Principalmente, los profesores actúan como un guías mentores. Ellos observan cómo el rico mundo del juego infantil se despliega.

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La base del juego es la exploración.

 Ya sea que un niño esté escalando un árbol, hurgando por bichos o pretendiendo volar a la luna, lo central en el juego es la exploración. Los infantes juegan explorando sus manos, dedos y pies. Los niños pequeños no dejan piedra sin voltear. Todos los niños usan el juego para investigar sus sentidos y ahondar en sus relaciones. Los niños son exploradores natos, curiosos de lo desconocido e interesados por los desafíos. Nosotros nos esforzamos para mantenerlos así.

Nuestros profesores tienen un sentido especial para encontrar cosas simples que pueden ser transformadas en experiencias. Además, tenemos un cuarto de costura, un estudio de diseño, un café y una tienda de ropa, todos los cuales pueden servir como fuente de materias primas para reutilizar, incluyendo retazos de tela, cajas de cartón y largos tubos de rollos de tela. Los intereses infantiles se despliegan mejor en el juego cuando crean juguetes a partir de objetos encontrados, más que con juguetes comprados.

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El juego libre desarrolla la imaginación y la creatividad.

 La mayor parte de nosotros pasó su infancia escuchando la orden “Anda a jugar afuera”. Una vez afuera, usábamos nuestra imaginación y creatividad para inventar algo que hacer. Los niños de hoy, entretenidos por aparatos electrónicos, se están quedando dentro de las casas. Para combatir esta tendencia miramos al movimiento de parques de aventuras, fundado hace 80 años por un arquitecto danés. Los parques de aventuras tienen montones de madera, piezas sueltas y herramientas. El riesgo, el ingenio y la independencia abundan a medida que los niños construyen sus propios equipos. En nuestros patios, combinamos piezas sueltas y herramientas con un entorno natural y respeto por la independencia de los niños, para crear un lugar donde pueden ser verdaderamente libres. Este juego libre tiene un rol importante en todas las áreas de desarrollo. Se cree que jugar afuera tiene un impacto positivo en la destreza manual, percepción de profundidad, coordinación física y sensibilidad táctil.

Photo: David Wheelock

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El juego constructivo es rico en pensamiento e inventiva.

Carl Jung astutamente observó que “La creación de algo nuevo no se logra por la inteligencia si no por el juego”. El juego constructivo es una rica forma de jugar porque involucra la mente de los niños, sus manos y su imaginación. Para construir algo nuevo y diferente, los niños deben pensar en forma matemática, luego crear historias acerca de lo que están construyendo y negociar particularidades con sus pares. Hay desafíos físicos al equilibrar piezas y acabar pequeños detalles. Los profesores solo necesitan proveer materiales atractivos. Los niños no solo construirán estructuras fantásticas, también construirán habilidades para la vida.

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El juego puede ser desafiante

¿Cuándo fue la última vez que reclutaste amigos y los invitaste a desempeñar un papel en un juego lo suficientemente complejo como para ser interesante, pero lo suficientemente simple como para seguirlo? ¿Suena fácil? No lo es. El juego es difícil. Los objetos no tienen reglas. Cada quién quiere las cosas a su modo. Lo que imaginarás es casi imposible que suceda. A veces la frustración motiva a los niños a resolver conflictos. Otras veces, puede ser demasiado. Al aprender las señales de los niños, los maestros saben cuándo brindar un apoyo mínimo que le permita a los niños experimentar la autosuficiencia mientras logran sus objetivos.

Los maestros también tienen en cuenta que cuando los niños juegan en juegos en lo que todo va según lo planeado, se alejan rápidamente. El objetivo del juego no es llegar rápidamente hasta el final, sino disfrutar el viaje. Estamos inspirados en el movimiento de parques de aventuras, que alienta a proporcionar a los niños herramientas y una plétora de materiales de construcción para que puedan crear sus propios desafíos.

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El valor del juego desestructurado.

 El valor del juego desestructurado ha sido expuesto por la realizadora audiovisual Erin Davis, quien recientemente estrenó un documental llamado The Land, que trata sobre un parque de aventuras en North Wales. “Los niños hoy son iguales a como siempre fueron y han sido a través del tiempo. Se suben en cosas, se esconden en cosas, crean guaridas y lugares para esconderse, crean jerarquías y mundos propios. Son atraídos por el fuego; son súper imaginativos. Lo que es diferente (hoy) es el grado en el que tienen oportunidades de expresarse y perseguir esos intereses. Por eso nos sorprende, pero en realidad no debería sorprendernos, que los niños prosperen en estos entornos donde pueden hacer realmente lo que quieran. Ellos tienen el empuje del juego. Depende de nosotros proporcionar el tipo de oportunidades para que realmente lo sigan.

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El juego físico se centra en el cuerpo: corriendo, saltando y escalando.

Aunque el juego siempre conlleva una parte física, el término “juego físico” se define por estar centrado en la corporalidad. Es rodar, correr, saltar, perseguir y saltar por el gusto del movimiento en sí. De acuerdo al resultado de una investigación del Museo del Niño de Minnesota, “A pesar de los posibles beneficios físicos y cognitivos que entrega la actividad física, el juego físico es una de las formas de juego menos investigadas. También es una de las formas de juego más amenazadas en nuestras escuelas y nuestra sociedad: El recreo en las escuelas está desapareciendo a un ritmo alarmante, y el juego activo entre los jóvenes ha caído un 50% los últimos 40 años”.

El juego social ayuda a construir comunidad.

Mientras que todos los niños, incluso los bebés, juegan con otros, el juego social se convierte en una prioridad en los años preescolares. Pero no es solo la forma en que los niños desarrollan habilidades sociales, es la forma en que construyen comunidad. Nuestros maestros fomentan comportamientos pro-sociales, que incluyen empatía, cooperación y ayuda en el juego grupal. Para los niños, jugar juntos es íntimo y sagrado, y es el momento en que revelan sus pensamientos y sentimientos más íntimos.

El juego de roles alcanza su peak en la etapa preescolar y comienza a declinar en la infancia media.

 Los niños que tienen aproximadamente un año usarán sus cuerpos para fingir que hacen cosas como dormir y comer. Los niños de dos años transformarán objetos: un plátano se convierte en un teléfono y una pelota se convierte en una manzana. Eventualmente, los niños usan menos accesorios y pueden ser más abstractos, hasta que todo el mundo se convierte en un escenario. Cuando los niños juegan a los bomberos, a la familia y las mariposas, procesan la vida y adquieren nuevas identidades. La niña con miedo a los monstruos se convierte en superhéroe para salvar a sus amigas del mal, sintiéndose valiente y convencida de que tiene poder sobre sus miedos. El día que decide ser el monstruo, descubre que todos tenemos un pequeño monstruo en nuestro interior y, al encarnarlo, los monstruos afuera no son tan aterradores.

Los niños forjan su propia realidad en el juego de fantasía.

 En el libro The Boy Who Would Be a Helicopter, Vivian Gussin Paley apunta  que “‘Pretender’ a menudo confunde al adulto, pero es el mundo real y serio del niño, el escenario sobre el que cualquier identidad es posible y los pensamientos secretos pueden revelarse con seguridad”. En el juego de fantasía, los niños recrean la realidad y construyen mundos imaginarios. Los maestros suministran los materiales para ambos. Los niños tienen tiempo ininterrumpido para escribir guiones de juego y representar sus ideas. A veces los maestros etiquetan las emociones expresadas, hacen preguntas exploratorias y ofrecen materiales para expandir el juego imaginativo.

Los niños imitan lo que los adultos hacen y dicen.

Para bien o para mal, la imitación es la forma en que la cultura se transmite. Los niños usan el juego como una forma de imitación, como las fotos de estas páginas lo demuestran. Por ejemplo, cuando los niños tienen un nuevo hermano en la familia, jugar a recrear rutinas familiares los puede ayudar a procesar el cambio. Pretender cocinar y limpiar es uno de los juegos favoritos entre los niños de dos y tres años, y habla de su deseo de ser independientes, industriosos y modelar el comportamiento adulto. A través de una observación minuciosa del juego podemos rastrear cómo los niños interpretan lo que hacen los adultos. Como resultado, nuestros profesores usan el mismo lenguaje entre ellos que el que enseñan a los niños. Los maestros también juegan con una actitud de asombro y fascinación. Honran acuerdos, comen alimentos saludables y compostan las sobras. Los niños siempre encontrarán retazos de comportamiento adulto sin refinar y los reflejarán, a menudo a través del juego. Cuando lo hacen, hacemos nuestro mejor esfuerzo para mejorar nuestra conducta. Si queremos cambiar la cultura influyendo en la próxima generación, tenemos que, como dicen, ser el cambio que queremos ver.

El juego es alegre.

Teniendo en cuenta todos los beneficios y las complejidades del juego, puede ser fácil olvidar que, en esencia, el juego es una fuente de alegría. No queremos perder de vista el hecho de que el juego es fundamentalmente alegre. Los maestros y los niños comparten momentos alegres, y los maestros identifican las emociones: “Te veo sonreír mientras tú y Anna conducen ese monopatín”. Los niños siempre han jugado y, a pesar de estar sobre estimulados e inundados con tecnología, siguen haciéndolo. El juego le da significado a la vida de los niños. Los conecta con amigos, familiares, animales, lugares e ideas. Es la forma en que se descubren y crean ellos mismos. Proteger el juego libre, imaginativo y creativo, es una importante responsabilidad que asumimos de todo corazón.

Family Business: 30 Years of Innovative On-site Child Care

Negocio de Familia: 30 Años de Innovador Cuidado Infantil In Situ, por Malinda Chouinard y Jennifer Ridgeway.

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