The Cleanest Line


Patagonia material developer Kristin Umscheid studies PlumaFill’s potential at the Patagonia headquarters in Ventura, California. Photo: Kyle Sparks
Patagonia material developer Kristin Umscheid studies PlumaFill’s potential at the Patagonia headquarters in Ventura, California. Photo: Kyle Sparks

Todo suma a la nada: forjando la Micro Puff

By Patagonia   |   Feb 19, 2019 February 19, 2019

En Patagonia, nuestras mejores ideas vienen de estar en terreno. Pero, a veces, un problema simple inspira soluciones complejas. Es el caso, por ejemplo, del desarrollo de los rellenos aislantes. Las plumas se mojan y pierden la capacidad de atrapar el calor en el aire que queda entre ellas, y los sintéticos nunca logran alcanzar el mismo nivel de abrigo, ligereza y compresibilidad que un relleno de plumas. Hemos probado de todo, desde pluma tratada hasta rellenos sintéticos en diferentes alternativas de construcción del acolchado para prevenir la aglomeración. A pesar de todo, ninguno de estos métodos logró capturar lo mejor de cada material, aunque sí resolvían las deficiencias de cada uno.

PlumaFill’s spiral blasted filaments. Photo: Kyle Sparks

Filamentos en espiral de PlumaFill desmenuzados. Foto: Kyle Sparks

Luego, en 2007 nuestro gerente de investigación y desarrollo de materiales descubrió un interesante aislante sintético fabricado con micro filamentos que cubren en espiral a un filamento central, que se veía, sentía y comportaba como la pluma y entregaba mejor resultad de calor por peso que cualquier otra cosa con la que hubiéramos trabajado previamente. En un larguísimo periodo de siete años aplicando pruebas de laboratorio, observamos que este aislante, que más tarde bautizamos como PlumaFill, demostraba ser altamente compresible y, al mismo tiempo, 40 porciento más abrigador en relación a su peso que otros aislantes sintéticos líderes en su categoría. Nuestro procedimiento de prueba Killer Wash demostró que después de simular el uso de por vida, PlumaFill casi no sufría pérdida de volumen. Esto era impresionante. La mayor parte de los sintéticos que hemos probado u observado en el pasado se deterioran o se apelotonan después del lavado, lo que se traduce en zonas frías, pero esta nueva fibra aguantó todo el abuso por el que la hicimos pasar. “Hace tres años hice un estudio sobre los aislantes sintéticos en el mercado que, se suponía, imitaban a la pluma”, indica la desarrolladora de materiales Kristin Umscheid. “En él, concluí que PlumaFill era el único aislante que pasaba nuestros estándares de durabilidad y, de hecho, superaba a los otros aislantes sintéticos”.

Senior product designer Christian Regester developing an early prototype. Photo: Kyle Sparks

Christian Regester, diseñador de productos senior, desarrollando uno de los primeros prototipos. Foto: Kyle Sparks

Aún así, nuestros diseñadores estaban bloqueados respecto a cómo usarlo. Varias telas evitan que el aislante alcance todo el volumen que puede alcanzar y, al juntarlo con una adecuada, la construcción con diferentes patrones causó que las hebras se enredaran entre ellas o perdieran volumen. Tomó otro año de trabajo para que nuestro diseñador de productos, Christian Regester, desarrollara una estructura que fijara cada hebra del aislante en su lugar para mantener la mayor combinación posible de abrigo por peso y utilizar la menor cantidad posible de aislante. El patrón de puntadas perpendiculares y discontinuas previene el movimiento de las hebras y reduce tanto el peso como las potenciales zonas frías.

Luego el equipo desarrolló un patrón para hacer menos piezas pero de mayor tamaño, que permite al calor moverse más libremente al interior de la prenda. “El patrón de acolchado se desarrolló en un proceso de pruebas para el peso, volumen y durabilidad en intervalos variables”, dice Regester. “Tras determinar la mejor dimensión para el acolchado, trabajamos para construirlo de tal forma que mantuviera el flujo del aire al interior de la prenda y utilizara solo el mínimo de fibra necesario”. Emparejamos este método constructivo con la tela externa más ligera que jamás hemos usado, y cuando lo probamos nuevamente, los números eran asombrosos. “Fue la tela más ligera que encontramos, que pasara nuestros estándares de prueba y que pudiéramos ejecutar en producción”, dice Umscheid. La Micro Puff Jacket era más ligera y más abrigada para su peso que cualquiera de nuestros productos de pluma, y la compresibilidad le entregó una categoría para sí misma. El patrón también incorpora los aprendizajes obtenidos de nuestros estilos con rendimiento de tela de alta eficiencia, lo que nos permite generar menos retazos y mantener la tela fuera de los basureros.

A prototype being tested in the lab for warmth. Photo: Kyle Sparks

Un prototipo durante una prueba de calor en el laboratorio. Foto: Kyle Sparks

Junto con todo el esmero bajo techo, la probamos en terreno, sin vergüenza de los prototipos para refinar el diseño y pidiéndole a nuestros atletas que escalaran, corrieran, esquiaran, planearan expediciones de varios días y, en general, que trataran sin piedad esos primeros modelos. Muchos de quienes hicieron esas pruebas en realidad pensaron que era pluma y se sorprendieron al enterarse de que no lo era. “Con las pruebas de laboratorio comprendimos que teníamos algo especial, pero luego había que fabricar los prototipos y testearlos en terreno”, indica Regester. “Todos los que pusieron sus manos sobre uno se negaban a devolverlo”. La retroalimentación también fue consistente al referirse al abrigo por peso. “Muy rápido me di cuenta de que teníamos algo”, dice el embajador de escalada,  Kelly Cordes. Tres años después, todavía está en lo más alto de la rotación para gran parte de nuestro equipo en terreno.

Colin Haley testing the Micro Puff’s warmth in the field. Alaska Range. Photo: Kyle Sparks

Colin Haley testeando el abrigo de la Micro Puff en terreno. Cordillera de Alaska. Foto: Kyle Sparks

Lo que existe ahora es una prenda que habla del espíritu de nuestro diseño. Nos propusimos solucionar un problema y, tras diez años afinando y refinando, con dedicación y seriedad, lo logramos, incluso en detalles como la cantidad de puntadas en el acolchado. “Construir un producto durable, que además es tan ligero y abrigado como es posible y mantiene su volumen cuando se moja, ha sido la meta de los montañistas desde que la escalada de montañas comenzó”, dice Regester. “A veces, las mejores ideas toman tiempo.”

Esta historia apareció originalmente en el Catálogo Patagonia de enero 2018. Visita patagonia.com para ver la línea completa.

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